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La crisis del euro


¿Me bajará la hipoteca?

Un descenso en los tipos de interés afecta al Euríbor que fija el precio de los créditos para comprar vivienda, a los costes de financiación y alegra a los mercados

CLAUDI PÉREZ | Madrid 03/11/2011

La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de rebajar los tipos de interés por sorpresa en un cuarto de punto desde el 1,5% hasta el 1,25% afectará por varias vías al ciudadano de a pie. Estos son sus principales efectos.

Hipotecas y depósitos: Los tipos de interés oficiales -es decir, los que marca en Europa el BCE- son una de las palancas claves de la política económica. Si la política monetaria tiene suficiente tracción, en condiciones normales, una rebaja de tipos arrastra hacia abajo los costes de financiación de la economía: los créditos a las empresas, las hipotecas a los particulares (y también los tipos a los que se pagan los depósitos y el ahorro, por cierto). El Euríbor cerró octubre en el 2,11% y esta mañana ha subido unas milésimas: la señal del BCE puede provocar caídas de ese indicador, clave para los hipotecados, en los próximos días.

El problema puede ser que estos no son tiempos normales: la crisis europea está en su apogeo y en esas condiciones el efecto de la política monetaria es menor. Si los bancos apenas se cruzan operaciones porque hay miedo en el mercado, el Euríbor y los costes de financiación de las empresas bajan menos que en condiciones normales: va a seguir siendo muy difícil salir a los mercados a captar dinero. Los tipos de interés no son una varita mágica para la confianza. Pero ayudan: la economía depende en buena parte de las sensaciones, de los animal spirits de la gente, y una rebaja de tipos ayuda a que el dinero fluya, a que la economía se revitalice, y eso contribuye a que las Bolsas y los mercados se calmen y reciban una dosis de optimismo.

Exportaciones: La economía es una suerte de cadena formada por eslabones. Una bajada de tipos hace que la gente pida más créditos (porque son más baratos), y eso introduce más dinero en la economía, y presiona al alza los precios. Una bajada de tipos es, por tanto, un signo de debilidad: se mete más dinero artificialmente en la economía para que los agentes económicos mejoren su confianza. En los mercados de tipos de cambio, esa es una señal de que la divisa puede bajar: el euro acaba de bajar a los 1,37 dólares por unidad. Eso hace inmediatamente más competitivas las exportaciones, que son más baratas. Y encarece las importaciones.

Bolsas: El expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, se especializó en subir y bajar los tipos en función de los sentimientos del mercado: en la pasada década, cualquiera de sus bajadas (y fueron muchas, hasta el extremo de que se ha acusado a Greenspan de hinchar la madre de todas las burbujas) era saludada por Wall Street con fuertes subidas. Draghi -que, por cierto, estudió en Estados Unidos- ha decidido tocar esa varita con la vista más puesta en la amenaza de recesión europea que en las Bolsas. Pero los mercados han reaccionado de inmediato, con una aceleración de las subidas en los principales parqués europeos. No obstante, han ido perdiendo fuelle a medida que avanzaba la sesión.

Deuda: No hay un vínculo tan directo entre la deuda y los tipos como el que existe entre las Bolsas y el precio del dinero. O no había: la prima de riesgo española ha bajado 9 puntos después del anuncio del BCE, hasta los 354 puntos básicos. Esta mañana estaba en 382. Aunque no toda la mejora cabe atribuírsela a los tipos: el BCE puede estar comprando deuda en los mercados.

Fuente: El Pais

ENVIADO POR: D&M PROPERTIES

Vivienda: sin luz al final del túnel


Las cifras de transacciones e hipotecas vuelven a bajar a ritmos que no se veían desde el año 2009

 

Los últimos números publicados sobre el sector inmobiliario español no dejan lugar a dudas sobre la recaída que está sufriendo el «ladrillo» español, que definitivamente dice «adiós» a su recuperación. Muchas de las principales referencias vuelven a sufrir descensos tan grandes como en los peores momentos de la crisis. Algunos expertos decían que el mercado inmobiliario español se había ajustado ya por cantidades, es decir, que no se podía construir menos ni vender menos viviendas.

Así, por ejemplo, el número de hipotecas constituidas sobre viviendas cayó en julio un 47 por ciento interanual, hasta los 29.523 préstamos. Se trata de la cifra más baja desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) empezó a elaborar este indicador en el año 2003. También bajó el importe medio de los préstamos, hasta los 110.000 euros, lo que supone un descenso del 9 por ciento respecto a hace un año, lo que implica que los precios de las viviendas continúan cayendo con fuerza.

 

 Morosidad de particulares, baja.
Al menos, la morosidad de los particulares sigue en niveles muy bajos: los créditos hipotecarios dudosos concedidos a los hogares para comprar una vivienda alcanzaron en el segundo trimestre del año el 2,469 por ciento, según la Asociación Hipotecaria Española. Y la posible bajada de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo en la reunión ordinaria de octubre puede ayudar a las familias y, por tanto, también a los bancos. Pero no hay que olvidar que las entidades financieras tienen a su favor que en España la ley no permite que un hipotecado salde su deuda con el banco devolviéndole el inmueble, pese a que cada vez más hipotecados le deben a la entidad más de lo que vale la vivienda.

 

Las constructoras y promotoras, el gran problema.

También es verdad que para los bancos su principal problema viene de la mano del sector promotor, el 18 por ciento de cuyos créditos son morosos. Aunque hay casos mucho más extremos: por ejemplo, Deutsche Bank,  acaba de admitir que el 75 por ciento de los préstamos concedidos a los promotores españoles está en riesgo de impago. De ahí que las entidades financieras hayan iniciado el nuevo curso con la presentación de nuevas ofertas y, así, impulsar la venta del «stock» que acumulan.

Pero la expectativa de unos tipos de interés más bajos no ayuda a la contención de la caída de precios. De hecho, está ocurriendo todo lo contrario. Los gráficos muestran que la moderación de los descensos fue sólo un espejismo y durante el segundo trimestre volvieron a caer con fuerza, aunque no tanto como en el año 2009, cuando las caídas rozaban el 8 por ciento interanual.

A tenor de las nuevas previsiones del Banco de España, es de esperar que, o bien se acelere aún más el ritmo de descenso de los precios, o bien el proceso se alargue. Según el escenario adverso del Banco de España, en 2012, el ajuste desde máximos en el suelo será de un 65 por ciento. Y el de la vivienda, de un 38 por ciento. Según el escenario base del Banco de España, el ajuste desde el pico del ciclo sería de un 30 por ciento a finales del año 2012. Aunque los analistas consideran que un análisis que no prevea un ajuste de al menos un 45 por ciento de la vivienda no es creíble.

Las transacciones están en caída libre. Según las últimas cifras publicadas, el número de viviendas vendidas cayó un 34 por ciento interanual, en mínimos desde mediados del año 2009, aunque llegó a caer hasta un 46 por ciento ese año.

Las promesas electorales están provocando una cierta confusión, como la del mayor partido de la oposición,  que prevé restaurar la deducción por compra de vivienda. Esta propuesta corre el riesgo de anular el efecto de la medida adoptada por el Gobierno a finales del verano, mediante la que el IVA por el que tributan los compradores de viviendas nuevas, bajaba del 8 al 4 por ciento. Aunque, con o sin deducciones, lo que de verdad ayudaría al sector sería que la crisis griega se solucionara y se desatascara el mercado interbancario. «El factor clave no es la fiscalidad, sino la financiación y con las propias necesidades de los bancos, la recuperación del sector se complica», asegura el analista independiente José Barta. Pero, además, según Julio Rodríguez, ex presidente del Banco Hipotecario, el mercado de trabajo y la falta de confianza juegan en contra. Además de los recortes de salarios y del gasto público.

Fuente: C.Vallejos, / Finanzas.com

publicado por: LUNDQUIST & NIELSEN

Los expertos ven preciso que la institución corrija las dos subidas de tipos que ha acometido este año, ante la gravedad de la crisis.


El Banco Central Europeo (BCE) decidió elevar el precio del dinero en dos ocasiones este año, en abril y en julio, hasta situarlo en el 1,5%. Rompió así con una racha de casi dos años con los tipos de interés en mínimos históricos. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento se han deteriorado a una velocidad que ha sorprendido a propios y extraños, lo que obliga al BCE a dar un giro en su política monetaria.

Así lo consideran los miembros del Observatorio del Banco Central Europeo (OBCE), comité de expertos consultado por EXPANSIÓN. Sin embargo, no todos están de acuerdo con el calendario a seguir. Mientras unos creen que el BCE debería anunciar hoy una recorte de los tipos de entre el 0,25% y el 0,5%, otros piensan que simplemente debería preparar el terreno con un mensaje que lleve a ese escenario, pero no de forma tan inminente.

Nubarrones
En el primer grupo se encuentran Guillermo de la Dehesa, presidente del OBCE, que aboga por rebajar los tipos en 25 ó 50 puntos básicos “porque estamos enfrentados a una situación mucho peor que la vivida tras la quiebra de Lehman”. Esta opinión la comparte Ángel Ubide, de Tudor Investment, que añade la posibilidad de que la eurozona tenga un crecimiento nulo o negativo en la segunda mitad de 2011. Y se suma Simón Sosvilla, de la Universidad Complutense, que justifica la necesidad de recortar los tipos por “la crisis de la deuda, la desaceleración de la economía mundial y la disminución del riesgo de inflación”.

De nuevo, vuelve a surgir el debate sobre si podría haberse precipitado la institución en abril y julio de este año, tal y como hizo en julio de 2008, antes de la quiebra de Lehman. José Luis Martínez, estratega en España de Citi, no lo ve así “porque los tipos estaban demasiado bajos y las amenazas de inflación eran reales”. El experto aboga por mantener el precio del dinero.

Juan Pérez Campanero, de Santander Global Banking and Markets; Antonio Merino, director del Servicio de Estudios de Repsol; y Daniel Manzano, de AFI, creen que una bajada de tipos en la reunión de hoy podría tener “efectos contraproducentes”. “Una reversión tan rápida de la política podría entenderse como una señal de pánico y como una indicación de problemas ocultos en el sistema financiero”, añade Pérez Campanero.

El BCE debe renovar hoy sus perspectivas sobre el crecimiento e inflación, lo que podría respaldar la tesis de la necesidad de rebajar los tipos ya sea hoy o en el corto plazo. “Dado el escaso margen de maniobra fiscal, los bancos centrales van a tener que tirar con todo para evitar una nueva recesión y el mensaje del BCE debería recogerlo”, añade Javier Andrés, de la Universidad de Valencia.

Inflación controlada
El último dato de inflación de agosto fue del 2,5%, por lo que sigue a la baja. “Es probable que el año que viene se estabilice por debajo del 2%”, sostiene Jordi Gual, de La Caixa. “Puesto que no se ven riesgos en las expectativas de precios, el centro de atención no está ahí, sino en la recuperación”, explica José Ignacio Navas, de Novacaixagalicia.

Por otro lado, según José Alzola, miembro de The Observatory Group, “el recrudecimiento de la doble crisis –soberana y bancaria– amenaza con perpetuar las dificultades de acceso al crédito para empresas y familias”.

publicado por: ASTUR MAR

fuente: expansion.com